Este discurso lo he escuchado infinidad de veces, en relación a los progenitores, el joven o la joven con problemas de adicción hace un reclamo afectivo hacia su mamá o papá y condiciona su cambio en un tratamiento, con los cambios que él o ella demanda de sus padres.
Demanda de afecto hacia mamá
En muchos jóvenes he encontrado una demanda afectiva hacia sus madres, en forma consciente o camuflada (inconsciente). Esta demanda lo acompaña casi todo el tratamiento (2 años y ½ aprox) y expresa lo siguiente: “Si ella no cambia, yo no cambio”.
El discurso que acompaña este pedido es: “Ella nos abandonó cuando éramos chicos, ella nos dejo en lo de un vecino y no regresó, ella esto, ella aquello…
Estas historias parecen tener 2 cuestiones importantes relacionadas:
Esta coerción (obligación, amenaza) hacia mamá está diciendo, “si vos no cambias y cumplís con tu función materna, yo me muero”
“Si vos no sos una buena madre, yo te hago sufrir y te genero culpa y remordimiento, muriéndome”
Todos tenemos falta, somos seres fallados, esto quiere decir que no somos perfectos. Todos somos fallados, pero hay fallas leves y fallas severas.
Las mamás que protagonizan estas historias, han tenidos fallas severas, las cuales por diferentes motivos, se hicieron notar en la crianza y educación de sus hijos.
¿Mala madre? Yo no lo diría, no soy quien para juzgar, pero si diría que estas mamás también han tenido una niñez y por seguro que no fue la mejor, razón por la cual, arrastran traumas y conflictos y muchas otras cuestiones, sin resolver, que después reproducen en su vida (sin darse cuenta).
¿Y cómo se repara esta situación?
Se trabaja con las partes, con el residente en tratamiento y con la mamá si está dispuesta.
Con el joven se habla de esta herida que tiene a flor de piel, para que comprenda (insigh) de que “No se puede dar lo que no se tiene”.
A esta mamá le falta algo que no le fue dado, razón por la cual, No lo puede dar (Que de haberlo tenido, por supuesto que lo hubiera dado).
Se debe trabajar con él residente en tratamiento, para que acepte la realidad que le toca vivir, hacerse cargo de sí mismo y cambiar lo que se puede (que por lo general tiene que ver con nosotros mismos y no con los demás).
“Tenemos lo que tenemos y modificamos lo que podemos”
Esta mamá quizá no quiera o no pueda modificar cosas en su vida, porque no puede costearse un tratamiento psicológico (o psiquiátrico) y el estado no se lo provee, tampoco tiene cobertura social, o quizá no puede asistir al Grupo de Padres de la Comunidad por alguna situación puntual, etc., eta.
Pero el joven si puede trabajar terapéuticamente su situación de adicción para cambiar y deberá entender básicamente 3 cosas:
Lic.Raul Silva
Psicólogo UBA
MN:22127
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